b-l-u-e-l-u-n-g-s:

O j a l á

t e

d e v u e l v a n

t o d a s

l a s

c o s a s

b u e n a s

q u e

l e

d i s t e

a

l a s

p e r s o n a s

q u e

n o

s u p i e r o n

v a l o r a r t e.

somos-deseos:

Este usuario sobrepiensa demasiado las cosas, así que si no me das una respuesta, me voy a inventar una.

caostalgia:

¿Te conocí?

¿Qué si te conocí? Claro que lo hice, supe cómo sonó tu risa enamorada y tu risa bromista, tus “te amo” sencillos y honestos. Claro que te conocí, tanto que me dejaste ver tu rabia cuando algo injusto te frustraba. Supe de tus sueños más locos y tus metas más altas, guardo en el fondo de mi mente la imagen de tu semblante apacible al dormir, al cerrar mis ojos puedo mirarte pintando en la parte interior de mis párpados, como quien tiene que observar el techo de la capilla Sixtina para maravillarse con el arte de Miguel Ángel.

Aún extraño tu voz, la forma tan particular en que salía al hablar con otro, lo especial que era al hablarme a mi. Extraño elegirte sobre cualquiera, poder aferrarme a ti cuando sentía me ahogaba. Sí, sí te conocí como nadie pudo hacerlo, sí exististe y eso es lo más duele, saber que aunque muchos supieron de ti, muchos quisieron y amaron lo poco que aprendieron de ti, yo soy la única en el mundo que va a extrañar para siempre esa versión única de ti; eso lo hace terriblemente solitario ¿sabes? Porque nadie entiende el dolor que cargo adentro, nadie tuvo de ti el mejor amigo, el romance mágico, nadie tuvo de ti lo que yo sí.

El mañana a la misma hora nunca llegó, el primer beso, el primer abrazo, las mil y un primeras veces nunca van a suceder. Sí, te conocí, aunque duele tanto saberlo que preferiría decir que no, que no aprendí de ti todo lo que se podía, para que así nadie sepa lo solitario que es todo desde que ya no estás, así que la próxima vez que pregunten diré que no, no supe quién eras, así quizá nadie sienta tristeza por la chica que le tocó seguir viviendo aunque ya no pueda reanimarse.

—Luces Inefables

(via el-amante-de-la-vida)

lya-ela:

había trozos de recuerdos
por todas partes
y por no querer perderlos
los abracé.
pero sin querer
me he tocado la herida del pecho
con un pedazo de recuerdo
e inevitablemente se ha abierto.
me han empezado
a sagrar sentimientos
que creí ya muertos,
presioné la herida
haciendo un último intento
para tratar de contener
el derrame de mi pecho
pero no pude,
y aunque no quise
me desgarré por completo.

— Lya.

(via oceano-de-letras)